Estar quemado es algo muy natural, aunque negativo para un treinta por cien de los trabajadores europeos. El conocido como síndrome de burnout es un trastorno que se caracteriza por que la persona que lo padece sufre un cansancio físico y, sobre todo, emocional, unido al desinterés laboral. Este agotamiento no solo afecta en el ámbito del trabajo, lo hace igualmente a nivel personal. Resulta importante que estas situaciones se solucionen debido a que las consecuencias para la salud pueden ser graves.
Es más que habitual, común y posible sentirse agotado, estresado, cansado o ansioso a causa del trabajo. Cuando se habla de burnout, se habla de que el nivel de agotamiento puede mermar la salud física y psicológica de forma muy notable. Las personas que se encuentran en lucha constante contra los sentimientos de estrés, la ansiedad o el cansancio, a consecuencia de su situación laboral, sufren el riesgo de padecer este síndrome. Detectarlo es la mejor forma de superarlo.
El síndrome de burnout o del quemado es un problema de carácter emocional que afecta a tres de cada diez trabajadores, según datos de la OMS. Las consecuencias para la salud física pueden ser graves, además de desembocar en otro tipo de trastornos de carácter psicológico como la ansiedad, la baja autoestima o la depresión. Por lo que, cuando una persona que padece burnout llega a experimentar una combinación de síntomas físicos y psíquicos, derivados de la insatisfacción y merma de la productividad laboral, se traslada la vida personal.
Este trastorno incluye síntomas de estrés, ansiedad y agotamiento, caracterizándolo por su cansancio a nivel físico y emocional, unido al desinterés por el trabajo, afectando de forma muy significativa y negativa al ámbito profesional y personal de la persona que lo padece. Conocer sus causas y síntomas es fundamental para detectarlo a tiempo y evitar que la situación empeore.
Razones que queman al trabajador
Son muchas las razones que pueden hacer que un empleado sufra estrés laboral y este desencadene en un síndrome de burnout. Así mismo, existen empresas dedicadas a paliar este problema, reducir el burnout y aumentar el compromiso. Como nos cuentan los profesionales de Playing Camp, con su lema que manda a los robots a trabajar y a los humanos a jugar.
Las razones más comunes que se relacionan con que se produzca el síndrome del quemado son bastante conocidas:
- Acoso laboral. Sufrir acoso laboral, por parte del jefe o los compañeros, provoca baja autoestima, estrés, desinterés, ansiedad y depresión.
- Tiempo irrazonable. Esto es cuando los empleados no cuentan con tiempo suficiente para realizar sus tareas y se convierte en costumbre en el trabajo. Esto puede causar burnout o estrés laboral.
- Falta de claridad en los roles. Desconocer qué se espera de tu trabajo o no tener claro el objetivo o las labores profesionales a desempeñar puede influir de manera que se experimente cansancio mental, estrés y demás síntomas de burnout.
- Demasiada carga laboral. Cuando la carga de trabajo es inmanejable por la cantidad de tareas a efectuar y existe presión, es normal que el empleado acabe abrumado y este estado derive en burnout.
- Trabajo injusto. Las personas que sienten que reciben un trato injusto pueden llegar a sentirse quemadas por no sentir una compensación justa por sus tareas.
Estas son algunas de las causas que originan el síndrome de burnout, aunque evidentemente, existen muchas más razones que pueden llegar a crear un síndrome del trabajador quemado.
Los síntomas que presenta un trabajador quemado son tanto físicos como emocionales. Dentro de los más comunes, podemos citar los que siguen a continuación:
- Síntomas psicológicos. Entre ellos, debemos mencionar que muchos se relacionan con el estrés, como la fatiga mental, la desilusión, la apatía y el desinterés por el trabajo desempeñado, nerviosismo, agresividad y estrés, irritabilidad, despersonalización, baja autoestima, tristeza, ansiedad, insomnio, etc.
- Síntomas físicos. Como ya hemos comentado, el burnout puede presentarse con síntomas físicos como el cansancio excesivo, dolores musculares, cefaleas, trastornos estomacales e intestinales, erupciones, problemas sexuales, alteración de la alimentación y el peso.
- Negatividad en el trabajo. Cuando la persona empieza a notar esos síntomas de agotamiento emocional y físico en torno al trabajo, puede llegar a sentirse cada vez más frustrada en su entorno laboral. De manera que ven el trabajo como algo negativo.
- Agotamiento emocional. Los síntomas de agotamiento son muy comunes. Habitualmente, las personas carecen de la energía necesaria para poder realizar sus funciones laborales. Esto se une a la dificultad de concentrarse.
- Pérdida de interés. El síndrome de burnout comparte síntomas con la depresión, siendo uno de los más comunes la pérdida del interés en las actividades con las que se disfrutaba.
Estos son tan solo algunos de los posibles síntomas del burnout. Ante la creencia de que se puede estar experimentando este trastorno, lo mejor es acudir a un profesional de la salud mental. Es muy frecuente que, durante el tratamiento para salir del agotamiento que provoca, se necesite recurrir a una baja laboral por estrés o síndrome de burnout.
Un síndrome, varios tipos
Pasar por un síndrome del trabajador quemado implica sufrir varios síntomas diferentes. De hecho, en función de la percepción que se tiene del agotamiento, se pueden identificar hasta tres tipos de burnout.
El burnout por sobrecarga se produce cuando las personas trabajan demasiado duro y de forma frenética, con la finalidad de alcanzar el éxito profesional. Lo que produce una sobrecarga emocional y física que desencadena el síndrome.
Cuando la persona quemada siente que se subestima su trabajo y se aburre del mismo, se produce el burnout por poco desafío. En estos casos, las personas que padecen el síndrome suelen sentir que su trabajo no les proporciona oportunidades suficientes para aprender o crecer a nivel profesional.
Otro tipo de burnout que se puede producir es el burnout por impotencia. Cuando las cosas no van bien, se puede pensar de uno mismo que es un incompetente o que no se es capaz de cumplir con las responsabilidades laborales. Tanto es así que este síndrome y sus síntomas se relacionan muchas veces con el síndrome del impostor, un patrón psicológico en el que las personas dudan de su habilidad, talento y logros profesionales.
Padecer este tipo de trastorno conlleva unas consecuencias, del mismo modo que sucede con cualquier tipo de enfermedad psicológica o física. Las consecuencias negativas pueden afectar a la salud psicológica y la física; además de no afectar solo al paciente, también las sufren los familiares y amigos.
El agotamiento físico destaca debido a que se produce sensación de ahogo, dolor muscular y dolor articular, dolor de cabeza, hipertensión, problemas de insomnio, cambios en el ciclo menstrual en el caso de las mujeres, taquicardia, cansancio y fatiga. Existen estudios que demuestran la relación entre los síntomas de agotamiento emocional y que se acuda al médico por esa razón y no por la psicológica.
Los efectos a nivel psicológico son el pesimismo y la actitud negativa hacia uno mismo y todo lo que le rodea, agresividad, ira, irritabilidad, comportamiento violento, tendencia a la obsesión, nerviosismo, depresión, ansiedad, etc.
Todo esto se hace notar en las relaciones con los demás, el rendimiento laboral y la vida cotidiana.
Este síndrome y su sintomatología se acumulan con el paso del tiempo, yendo a peor. Si por algún momento se considera que se está pasando por el síndrome del quemado, no hay que dudar. Buscar un profesional de la salud mental es fundamental para evitar que el problema empeore. Además, se pueden realizar algunas cosas para facilitar la mejora y evitar que el síndrome vaya a mayores.
Hablar con el supervisor siempre que exista un entorno que provoque burnout. Se trate de una elevada carga de trabajo o de compañeros que no se comportan como es debido, hay que comunicarlo.
El sueño es esencial para que la salud física y mental esté bien. Dormir lo suficiente es fundamental para evitar que la situación lleve al agotamiento.
Hacer actividades relajantes como el yoga o la meditación es una buena manera de liberar el estrés que se acumula en el trabajo. Así mismo, realizar ejercicio físico al menos treinta minutos al día proporciona beneficios a nivel mental y físico, al tiempo que ayuda a liberar tensiones.
Estar quemado en el trabajo es una razón muy considerable para poder pedir la baja laboral. No obstante, el diagnóstico debe realizarse por un profesional de la salud mental, de manera que proponga el tratamiento adecuado para salir del trastorno. Es muy importante que, ante el sentimiento de alguno de los síntomas citados, se haga un alto en el camino. De esta manera se pueden evitar las consecuencias más negativas del síndrome del quemado, evitando que alcancen la vida profesional y personal al mismo tiempo.
Si se padece, o se cree que se padece, este síndrome directamente ligado al trabajo, se manifiestan síntomas y estos afectan a la vida diaria, las relaciones personales y laborales; el cansancio acecha tanto a nivel físico como mental y se considera que la causa está en el trabajo; hay que buscar ayuda de forma inminente. De la mano de un profesional se obtienen los recursos que permiten retomar la vida tal y como era, controlar las emociones y lograr la estabilidad necesaria.