¿Cómo pintar como Van Gogh?

¿Cómo pintar como Van Gogh?

Aunque cada pintor y aficionado a pintar tiene su estilo, eso no impide que cada uno tenga sus influencias y pintores de referencia. Sin lugar a dudas, Van Gogh es uno de los pintores más influyentes de los 2 últimos siglos. Es un atrevimiento decir que vas a pintar como el genio holandés del pelo rojo, pero sí puedes aprender de sus técnicas y de cómo utilizaba el color.

La pintura de Van Gogh se caracteriza por la expresividad y la emoción. Por unas imágenes cargadas de fuerza que conmueven al que las observa. En escenas inmóviles refleja intensidad, y cuando retrata el movimiento, por tenue que sea, los trazos se retuercen transmitiendo virulencia.

El impresionismo francés de finales del siglo XIX cambia el rol social de la pintura. Ha aparecido la fotografía y están en el preámbulo del nacimiento del cine. La pintura no tiene por qué ser un reflejo de la realidad y un documento que deje testimonio. Pasa a centrarse en transmitir impresiones y sentimientos.

Van Gogh, el pequeño de los impresionistas, el más joven de ellos, lleva este punto de vista hasta sus últimas consecuencias. Se le considera el principal artífice del postimpresionismo. Utiliza la pintura para transmitir emociones: rabia, tristeza, alegría, desolación, etc.

Refleja en sus cuadros lo que siente por dentro, lo que las escenas que está pintando le transmiten o como él percibe lo que le rodea, desde una hipersensibilidad influida por sus problemas mentales y la medicación que tomaba. Se trata de una pintura personal, en la que el objeto del cuadro está tamizado por la percepción subjetiva del artista.

El loco del pelo rojo.

Van Gogh llega a París en 1886. Ha pasado un año en Amberes intentando ganarse la vida impartiendo clases de pintura en la Real Academia de Bellas Artes. Por aquel entonces se inspiraba copiando postales de arte japonés e interpretándolas a su manera. Ha cogido sífilis y se han agravado sus problemas de salud.

Su hermano Theo, marchante de arte, lo alberga en su casa, en la capital francesa. Introduce a Van Gogh en los círculos de los pintores impresionistas. El joven Vicent participa en sus tertulias, frecuenta los lugares por lo que se mueven los artistas y conoce la vida bohemia y nocturna.

Van Gogh aprende rápido, pero se cansa pronto de aquel ambiente intelectual y un poco desenfrenado. Necesita tranquilidad para asimilar lo aprendido, ponerlo en práctica y también para su estabilidad emocional. Decide entonces viajar al sur de Francia y se establece en un pequeño pueblo llamado Arlés.

Con el dinero que le da su hermano, se aloja en el Hotel Restaurante “Carrel”. Aquello es un gasto insostenible y Van Gogh apenas tiene espacio para montar un taller en su habitación. No quiere marcharse del pueblo. Pinta todo lo que ve. Percibe estímulos por todos lados. Por sugerencia de su hermano, deciden alquilar una casa en el pueblo. Les saldrá más barato, y Van Goh tendrá más espacio para pintar y guardar sus cuadros.

Aunque se encuentra en plena efervescencia creativa, la soledad le hace mella. Se le ocurre entonces utilizar su casa como un albergue para pintores. Un sitio en el que los artistas pinten juntos y aprendan unos de otros. Le comenta la idea a su hermano, le propone que la difunda y le insiste en que traiga a Gauguin. Un pintor que conoció en París y que le dejó impresionado con sus cuadros pintados en la isla de La Martinica.

Cuando Theo se lo propone a Gauguin, este lo rechaza. El hermano de Van Gogh es el pasante del pintor francés y piensa que se trata de una estratagema comercial para sacarle dinero. Gauguin ya conoce a Van Gogh, está al tanto de sus problemas mentales, lo considera un artista inferior y cree que no le aportará nada. A fuerza de insistir, Gauguin acepta y se marcha una temporada a Arlés.

Van Gogh se emociona tanto que decora la habitación de su huésped con sus mejores cuadros antes de que llegue. Una vez allí, los dos pintores salen cada mañana a pintar juntos. Gauguin retrata a Van Gogh en un cuadro, y este pinta a su amigo de espaldas. Sin embargo, la convivencia se hace insostenible. La fuerte personalidad de los dos artistas choca continuamente.

En su autobiografía, Gauguin dice que una tarde, a raíz de una discusión, Van Gogh le persiguió por toda la casa con una navaja de barbero, después se encerró en la habitación y se cortó la oreja.

Las técnicas.

Según la página web Geolandia, Van Gogh desarrolla cuatro técnicas pictóricas, que se van combinando unas con otras en varios de sus cuadros:

  • Composición.

Desde pequeño, Van Gogh es aficionado a hacer dibujos con carboncillo. Hasta 1888, esboza sus cuadros con carbón antes de pintarlos. Algunas veces sobre el lienzo. Pinta una “C” en el centro del cuadro, donde centra la mirada. Después pinta líneas verticales alrededor de la «C» con colores cálidos como el amarillo, seguida de otras líneas con trazos más largos de colores más fríos como el azul. Hay una transmutación del color progresiva que puede ir a acompañada de una distorsión de la imagen a medida que se va alejando del centro de atención.

  • Puntillismo.

Cuando Van Gogh llega a París está de moda un estilo de pintura llamado puntillismo, popularizado, entre otros, por el pintor Georges Seurat. Consiste en pintar un cuadro a base de puntos, que a medida que te vas alejando de él, configuran una imagen. Van Gogh solía utilizar pinceladas pequeñas que cargaban el lienzo de energía. La imagen gana nitidez con la distancia. Si te acercas, se aprecia el trazo de los pinceles y la tela presenta carácter y personalidad. Como sucedía con el resto de los postimpresionistas, utiliza colores vibrantes y brillantes, que transmiten emoción.

  • Marcos de perspectiva.

Consiste en pintar un fondo con una perspectiva que deja centrado el elemento principal del cuadro. Es un entorno y un marco de profundidad que rodea al punto focal, en el que el artista concentra los detalles. Van Gogh lo implementa en su época parisina para pintar paisajes urbanos. El elemento principal no tiene por qué estar en el centro exacto del cuadro, puede escorarse hacia un lado o en la parte de abajo. Lo que sí, marcando las distancias de los objetos, el pintor dirige la vista hacia el punto donde le interesa que mire el espectador.

  • Aplicaciones de color.

Van Gogh no utiliza los colores de forma literal, sino para transmitir una emoción. Y lo hace a lo largo de toda su carrera. Se puede apreciar en “Los comedores de patata”, uno de sus primeros cuadros, donde utiliza variaciones de marrón oscuro y de amarillo, remarcado con sombras, para reflejar la tristeza y la miseria de la vida campesina. En su famoso cuadro “El dormitorio”, pintado en su época final, utiliza azules y marrones, sin sombras ni contrastes, para transmitir tranquilidad. El amarillo, en sus cuadros de girasoles, refleja la vitalidad y la alegría de captar la energía enviada por el sol.

Los colores de Van Gogh.

Van Gogh da el salto del dibujo a la pintura por medio de las acuarelas, de las que llega a realizar 148. Pronto lo compagina con la pintura al óleo. En ambos casos utiliza colores concentrados e intensos.

Quizás el amarillo sea el color más característico de este pintor, pero nunca lo emplea solo. Lo combina con azules, marrones, verdes, blancos, etc.

La BBC aduce que el empleo masivo del color amarillo por parte de Van Gogh puede deberse a dos explicaciones científicas. El efecto de los fármacos antidepresivos que tomaba o al hecho de que sufría glaucoma de ángulo cerrado.

Van Gogh tomaba medicamentos sedantes y antiepilépticos, que según los médicos, consumido en grandes cantidades, produce un filtro amarillento en la vista.

Por otro lado, el glaucoma dificulta la visión diurna. Los rayos del sol irritan los ojos y hacen que los objetos se vean distorsionados y con unos colores más chillones.

En su etapa de Arlés, para obtener el color deseado, Van Gogh espesaba las pinturas y las mezclaba con extractos minerales e incluso con tierra. Elementos que tienden a oxidarse y a cambiar su color.

Según nos informa Artespray, un distribuidor de productos para bellas artes, los tonos concentrados de Van Gogh se fabrican en la actualidad de forma industrial, tanto para óleo como para acuarela, no es necesario realizar experimentos.

Estos productos, con independencia del estilo de pintura que se practique, proporcionan una gran experiencia creativa, por su textura y esponjosidad. Son pinturas con una fuerte pigmentación y un gran poder de cobertura, con el que se pueden realizar todo tipo de mezclas y degradados.

Utilizando este tipo de colores tan puros, se logra realizar pinturas más impresionantes, en la que el predominio del color ocupa un papel importante en el resultado final.

Con Van Gogh la pintura se desarrolla como un canal expresivo, más allá de ser un simple reflejo de la realidad. La emoción subjetiva del artista se comunica tanto con la técnica como en el empleo del color, como si fueran palabras.

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