Las prótesis mamarias son cada vez más seguras

Las prótesis mamarias son cada vez más seguras

Cuando hablamos de prótesis de mamas o de aumento de pecho estamos hablando de lo que se conoce técnicamente como una mamoplastia de aumento, un procedimiento quirúrgico para mejorar o aumentar el tamaño o/y la forma del pecho de la mujer. Actualmente esta es una de las cirugías con mayor demanda y una de las que mejores resultados ofrece en cuanto a satisfacción del paciente, primero por su inmediatez ya que los resultados se pueden apreciar de forma inmediata, y segundo por la gran mejoría personal y física que experimenta la paciente tras la operación, lo que se traduce en una mayor confianza en sí misma y aumento de la autoestima.

Las razones que llevan a una mujer a realizar una mamoplastia pueden ser de diversa índole, desde las puramente estéticas, como pueden ser para mejorar la apariencia física porque piensa o siente que sus pechos son demasiado pequeños, para corregir una asimetría de tamaño entre ambos, para reparar la disminución de pecho que se produce tras algunos embarazos, o con fines terapéuticos como la reconstrucción, tras una cirugía previa de extirpación de senos o mastectomía.

Sin embargo, hace unos años cayó estrepitosamente la demanda de este tipo de cirugías ya que saltaron a las páginas de la prensa noticias que relataban que algunos personajes famosos estaban desaparecidos de la vida pública porque sus implantes mamarios se le habían roto después de varios años de uso. En otros casos, se hablaba de que se habían encapsulado, por lo que se hacía necesario retirárselos y reemplazarlos por otros. Actualmente esto ya no sucede, debido al avance tecnológico, un cambio que ha supuesto que la calidad de las prótesis mamarias haya mejorado mucho, lo que permite una mayor seguridad a la paciente y que no sea necesario el reemplazo de las mismas al paso de unos años.

Además, y para tener una mayor seguridad antes de someternos a la cirugía, desde la Clínica de medicina y cirugía estética Artestética, quienes, en este campo, gozan de una buena garantía de calidad y resultados, los cuales son avalados por su dilatada trayectoria de más de veinte años, nos relatan una serie de características, las cuales debe tener una prótesis de calidad y, que, entre otras, son las siguientes:

  • Contar con la autorización de la Agencia española de medicamentos y productos sanitarios, así como con la aprobación de las autoridades sanitarias de la Unión Europea y por el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos (FDA).
  • Haber pasado los controles del proceso de esterilización y cualificación del equipamiento utilizado en la fabricación.
  • La envoltura de la prótesis debe estar formada por varias capas, generalmente de 4 a 7, para garantizar que se limite al máximo posible su rotura.
  • El interior de la prótesis debe contener un gel cohesivo de silicona, para mantener su forma o un suero salino, inofensivo para el cuerpo humano.

Una vez garantizada la seguridad de las prótesis, toda aquella persona que se quiera someter a esta cirugía ha de pasar una evaluación inicial por parte del cirujano y, una vez tomada de forma conjunta por el médico y paciente la decisión sobre el tamaño y forma que tendrán las nuevas mamas, la intervención se realizará con un ingreso hospitalario breve, de un solo día, bajo supervisión del cirujano. Tras el cual la paciente, una vez transcurridas 48 horas, podrá volver a su vida cotidiana. Generalmente esta intervención tiene una duración aproximada de entre una o dos horas y se realiza con anestesia general. En ella se introduce la prótesis bajo el tejido mamario o debajo del músculo pectoral, a través de una pequeña incisión practicada a la paciente, que puede ser alrededor de la aureola, bajo el pecho o en la axila, para que la cicatriz que resulte sea lo más discreta e imperceptible posible.

¿Qué pasa si se tiene prótesis y hay que amamantar a un bebé?

Una de las cuestiones que preocupan a las mujeres es si podrán dar de mamar a sus futuros hijos o si la silicona que forma parte de la prótesis puede afectar al bebé. Según estudios realizados, la gran mayoría de las mujeres intervenidas no han sufrido ningún tipo de problemas a la hora de amamantar a sus retoños, dado que las prótesis se colocan detrás del músculo pectoral no afectando a la producción de leche. Tampoco perjudican la salud del bebé, ya que ninguna sustancia de la composición de la prótesis pasa a la leche materna.

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